El grifo comenzó a cerrarse en la segunda mitad del año pasado, pero a medida que avanza el calendario el caudal es cada vez menos abundante. Los datos que acaba de publicar el Banco de España reflejan que la financiación al sector privado -empresas y familias- crece ya un 8,5% en términos reales, es decir una vez deflactada la tasa con el fin de eliminar el efecto de los precios. Un mes antes el avance era del 9,8%.
Se trata de la tasa más reducida desde la entrada de España en el euro y refleja la intensidad del fenómeno. Hace apenas tres trimestres el crédito crecía a ritmos del 17,3%, el doble que ahora, pero es que en 2006 avanzaba por encima del 20%, lo que pone de relieve el ajuste que se está produciendo en términos de financiación de la economía.
El ajuste está siendo especialmente intenso en el caso de las empresas, toda vez que si el año pasado se observaban crecimientos por encima del 27% (enero), ahora apenas se supera el 11,9% (sin deflactar). En el caso de los hogares se ha pasado en ese mismo periodo de tiempo del 19,1% al 9,7%, con una caída especialmente brusca para los préstamos que no se destinan a la adquisición de una vivienda, en particular los créditos al consumo. Por el contrario, los créditos procedentes del exterior (en el caso de las familias) crecen por encima del 50%, lo que da idea de hasta que punto los hogares están azuzando el ingenio para sortear las restricciones del crédito.
Loa datos del Banco de España ponen de relieve, igualmente, un hecho desconocido en los últimos años. Las administraciones públicas vuelven a pedir dinero a los bancos para financiar sus actividades. En mayo pasado, en concreto, el crédito que concedieron los bancas y las cajas de ahorros a los poderes públicos creció un 0,8%, cuando en los últimos años, y gracias a su desahogada situación económica -principalmente debido al ‘boom’ del ladrillo-, la financiación había sido en todos los casos negativa. De un -7,2% en 2007 y de un -4,8% un año antes, algo que muestra el cambio de tendencia que se está produciendo, y que ha tenido en mayo su punto de inflexión.
Y es que, como sostiene el último boletín de coyuntura del Ministerio de Economía, las condiciones de financiación de los hogares son cada día “menos holgadas”, aunque eso no quiere decir que las deudas de las familias retrocedan. Todo lo contrario. A la luz de las cifras recién publicadas por el Banco de España referidos al primer trimestre de este año, los pasivos financieros de los hogares (lo que deben los ciudadanos a la banca) ascienden ya a 945.700 millones de euros, cifra superior en un 9,4% a la de un año antes.
Esto significa que las deudas de las familias representan ya el 140% de su Renta Bruta Disponible. Sin embargo, hay que tener en cuenta que sus activos financieros (incluyendo el valor de los depósitos o el efectivo) suponen el 268%, lo que significa un saldo positivo equivalente al 128% de la renta disponible. La diferencia a favor es todavía alta, pero se está deteriorando de forma creciente, toda vez que en el último se ha producido una caída de nada menos que de 20 puntos, lo que muestra la intensidad del ajuste. Aún así, Economía entiende que las cifras refleja “una posición financiera relativamente sólida incluso sin tener en cuenta la riqueza inmobiliaria acumulada”.
La renta bruta disponible es lo que queda en manos de los hogares una vez pagados los impuestos directos y las cuotas a la Seguridad Social, tras haber contabilizado todos los ingresos salariales y extrasalariales y las transferencias corrientes y en especie que reciben los hogares del Estado mediante subvenciones
[Fuente: cotizalia.com]