Antes vender que dejar de pagar
Para el banco, el crédito impagado pasa a ser un fallido, por lo que el procedimiento ejecutivo es -o era hasta hace cuatro meses- el último recurso. Tenderá a mejorar las condiciones y a ofrecer otros productos, como la ampliación de hipoteca -lo que conlleva gastos de notario y registrador- o dar créditos personales e incluso tiempo para la venta.
Vender, aunque sea mal momento con la atonía del mercado, permitiría obtener mayores ingresos que con la subasta judicial y ahorrarse los gastos del procedimiento de ejecución. Éste, anota Antonio López, de la organización de consumidores CECU, “suma a las consecuencias económicas una connotación psicológica y social muy negativa”. Para el vendedor supondrá perder los gastos de escrituración y quizá rebajar el precio pagado, pero para el posible comprador subrogarse la hipoteca será más barato que contratar una nueva.
Una alternativa a la venta es, como suelen hacer los emigrantes, recurrir al alquiler de la casa total o parcialmente. Quedaría también la posibilidad del concurso de acreedores.
[Fuente: elpais.com]