Entre los consumidores hay dudas sobre ese endeudamiento. “Nos parece arriesgado dedicar tanto a la compra de una vivienda. Entendemos que lo aconsejable es dedicar un cuarto de los ingresos tanto familiares como individuales”, según fuentes de la Confederación de Consumidores y Usuarios (Cecu).
Si las sucursales financieras a pie de calle obedecen las recomendaciones del Banco de España, ningún trabajador madrileño menor de 25 años podrá sentarse a firmar una escritura de propiedad. Como máximo, e inexcusablemente junto a otra persona, podrá pagar 678 euros mensuales de cuota.
Y eso supone que, a 40 años, como mucho les prestarán dinero para un piso de 140.606 euros. Puede hacer la prueba en el portal inmobiliario de EL MUNDO, ‘www.suvivienda.es’, y comprobar por usted mismo la escasísima oferta que para esos precios hay en la capital.
“En general se trata de personas que no tienen formación cualificada, que se mueven en un entorno laboral muy competitivo y que tienen sueldos próximos al salario mínimo interprofesional, esto es, los conocidos ‘mileuristas’”, enumera el profesor Javier Morillas. “A no ser que sean recién licenciados, tengan un máster y un trabajo más o menos estable será difícil que se ‘lancen a la piscina’”, agrega’.’
Además, según sugiere el presidente de Adicae, “poca gente a esas edades compra en pareja”; con un sueldo de 14.535 euros y una cuota de préstamo al mes de casi 700 “no podrían ni vivir”.
En la misma línea opinan en la Cecu: “Con un salario individual de 14.535 euros anuales y un pago al mes de 678 euros la situación es imposible”, apunta Antonio López, el portavoz.
“Si aceptamos que esos 14.535 son brutos y les aplicamos los correspondientes descuentos estamos hablando de un sueldo neto al mes de un ‘mileurista’, es decir, que los 678 euros de la hipoteca son casi un 70% de los ingresos. Ningún banco concedería una hipoteca en estas condiciones”, añade.
Los consumidores también se ponen en la piel de estos jóvenes si los 14.535 euros fueran ingresos netos. “La situación no cambiaría fundamentalmente para una persona menor de 25 años que quisiera emanciparse, puesto que el pago de la vivienda seguiría llevándose cerca de un 60% de los ingresos. Sería igualmente imposible”, apuntan en la Cecu.
En el Consejo de la Juventud puntualizan la misma idea. “Un joven de la Comunidad de Madrid debería destinar el 80% de sus recursos para acceder a una vivienda libre”, en palabras de su vicepresidente, José Luis Arroyo. El alquiler a precios asequibles o la ‘lotería’ de ser adjudicatarios de una casa de protección oficial son las únicas opciones para esta franja de la población de despertarse cada mañana en el ‘lado de la cama’ de los emancipados.
De los 25 a los 34 años la situación no mejora demasiado. Con una letra de más de 1.000 euros mensuales y un periodo de amortización de cuatro décadas, la casa más cara que podrían comprarse los madrileños de estas edades con el presupuesto familiar (1,6 salarios) sería de 210.495 euros.
Todo esto pensando en que el banco o caja que presta el dinero aplica un diferencial al préstamo del 0,50% y, sobre todo, que el Euribor (principal índice de referencia de los créditos variables) se mantiene fijo; esto es, al 4,498%. Pero, ¿si cambia?
“La cuota media máxima que pueden pagar los madrileños es 1.147 euros, pero puede aumentarles entre 300 y 400 euros sólo con que los tipos de interés suban dos puntos”, advierte Manuel Pardos.
[Fuente: elmundo.es]