Debido al negocio que supone, los bancos se han subido al carro de los llamados créditos fáciles. BBVA y Santander son algunos que ya ofertan limitadas sumas de dinero en un corto periodo de tiempo (unas 48 horas suelen ser suficientes, afirman los ofertantes) y sin hacer demasiadas preguntas. Hay que extremar las preucaciones con este tipo de créditos al consumo.
Estos préstamos llegaron a España hace unos años fuera del circuito de la banca tradicional, de la mano de los denominados Establecimientos Financieros de Crédito (EFC). Son totalmente legales pero su actividad está restringida a este producto y no pueden captar depósitos de sus clientes. Los EFC aportan liquidez de manera rápida a cambio de unos tipos de interés que pueden llegar al 20 por ciento. Estos productos se han popularizado a través de una agresiva publicidad.
Es necesario e importante leer muy bien la letra pequeña, para evitar posteriores disgustos y comparar todas las posibilidades antes de optar por uno de estos créditos fáciles, añade. En su opinión, es cierto que este producto cubre una necesidad de la que antes nadie se preocupaba pero, en consonancia con el BCE, advierte de que debe ser la última opción.
El éxito de estos préstamos se debe a que las entidades que operan con ellos no requieren de referencias previas y realmente en la inmensa mayoría de los casos cumplen su promesa de inmediatez de forma que el cliente, recibe el dinero incluso en 24 horas, como suelen señalar en la publicidad. Aunque, en realidad, este periodo, según advierten las oficinas de consumidores, comienza tras varios días del primer contacto, después de que el préstamo ya ha sido concedido.
Los EFC pueden afrontar estos riesgos porque como contraprestación añaden a las cantidades un interés que, según el Banco de España, puede duplicar o incluso triplicar la Tasa Anual Equivalente (TAE) que aplican bancos y cajas de ahorro.
Nuevos Créditos
Dinero Instantáneo, Crediágil, y Dinero Express son, entre otros, los instrumentos mediante los que entidades como Caixa Galicia, Santander Central Hispano y Banco Bilbao Vizcaya-Argentaria ofrecen estos productos. Pérez explica que la alta rentabilidad que ofrecen “no ha dejado indiferente a nadie y ha influido en los hábitos de consumo”. BBVA, por ejemplo, irrumpió en el mercado de los créditos fáciles anunciando que esperaba captar unos 25.000 nuevos clientes. En el caso de Crediágil, del Santander, el crédito puede alcanzar los 5.000 euros, con un plazo de amortización de entre 6 y 60 meses. Como sucede con sus competidores televisivos, este producto se puede contratar por medio de una llamada telefónica.
La población extranjera es uno de los principales focos de clientes de este producto. Uno de cada cuatro créditos fáciles que se solicitan en el BBVA es para inmigrantes, por lo que el banco ha ampliado sus horarios de atención al cliente “para la comodidad del inmigrante”. Incluso les atiende los fines de semana y con personal empleado de diferentes países. Además, “en unos minutos los familiares pueden disponer de dinero enviado en el país de origen”, añade la entidad.
Se debe distinguir entre estos préstamos inmediatos y los créditos personales comunes, de los que también se ha multiplicado la oferta en bancos y cajas de ahorro, y que en la mayoría de los casos están vinculados a la adquisición de otro producto o servicio.
A pesar de todo, este producto seguirá teniendo un público fiel entre aquellos que valoran más la comodidad que la rentabilidad y, sobre todo, entre quienes no tienen más opción y se encuentran en una situación apurada. Se da un tercer tipo entre estos clientes, según Pérez, y es el de los que simplemente no pueden justificar un gasto doméstico o profesional y prefieren la confidencialidad.
Vía | La economía