Diferentes de las tradicionales ventas a plazos de décadas anteriores, los actuales créditos al consumo consisten en la posibilidad que ofrecen muchos establecimientos de contratar un crédito con una entidad financiera en el mismo punto de venta, con objeto, claro está, de adquirir el producto o servicio.
La aceptación por parte de los consumidores de este instrumento ha crecido prodigiosamente en los últimos dos años, según informaba recientemente la prensa económica especializada. El Grupo Santander Consumer, una de las principales entidades financieras en préstamos contratados en los comercios, considera que este año puede crecer el crédito al consumo un 15 por ciento en términos globales, si bien matizan que en el propio Santander Consumer el crecimiento ha alcanzado el 40 por ciento en 2004.
Las estimaciones son optimistas, pues, y los observadores señalan que, a medio plazo, el 25 por ciento de las compras de determinados productos y servicios llegará a financiarse mediante créditos.
Además, la modalidad se ha extendido desde las adquisiciones típicas “a plazos” (electrodomésticos, muebles o bricolaje) a prácticamente cualquier otro segmento comercial. Se puede financiar cualquier cosa o servicio a la venta, aunque los que están apareciendo con más fuerza son las ventas de reparación y mantenimiento de automóviles, reformas y decoración del hogar, pequeñas embarcaciones de recreo, viajes, óptica o, incluso, telefonía móvil, tratamientos estéticos o dentales y operaciones oftalmológicas.
Según la Asociación Nacional de Entidades de Financiación (Asnef), en general, en todos los grupos de edad, clases sociales y en ambos sexos, se encuentra una percepción muy positiva de la financiación al consumo. No obstante, hay algunas matizaciones: las mujeres, por término medio, valoran mejor la financiación que los hombres; en cuanto a los grupos de edad, los más mayores tienden a financiar bienes de primera necesidad, especialmente los de línea blanca de electrodomésticos, mientras que los más jóvenes utilizan en mayor medida la financiación al consumo para ocio y moda.
Esto hace que los mayores tengan mejor percepción de la utilidad del servicio y satisfacción, mientras que los jóvenes son más exigentes, evalúan peor el servicio recibido y destacan aspectos negativos.
Desde el punto de vista de la estrategia comercial, los expertos creen que la financiación al consumo supone un importante valor añadido a la hora de adquirir bienes, tanto en los productos más básicos y necesarios como, desde luego, en los más lúdicos y caprichosos. Esto es debido a que los créditos inmediatizan la compra y permiten culminar el impulso final de la decisión.
No faltan, sin embargo, voces que advierten acerca de las consecuencias de una proliferación de estas fórmulas. Fuentes de Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros) señalan el riesgo de sobreendeudamiento, y creen que se está fomentando un fuerte consumismo desde las entidades financieras. Recomiendan, en cualquier caso, a los vendedores que informen a sus clientes con absoluta claridad sobre la naturaleza y condiciones de estos préstamos, pues aseguran que hay todavía algunos compradores que creen que están realizando una compra a plazos tradicional, sin saber que están firmando un préstamo con interés. Y más frecuente, hay muchos clientes que, aunque sepan que es un préstamo, desconocen con qué entidad financiera lo han contratado.
Vía | e-directivos.com